#Veldolaga

En la foto, de izquierda a derecha: Velda González, Efraín López Neris, Beba García y Juan Manuel Lebrón. (Foto: Beba García – Facebook)

Aprendí a decirte Aya y Mami por culpa de tu hija, a esa por la que he llorado tanto en estos días, agobiado por las ganas de darle el más apretao de todos los abrazos.

La noche que decidiste hacer mutis por el foro, la dejé en la entrada de su casa. Ese largo día pasaron tantas cosas que entre ella y yo guardaremos, en el cajón de los compinches, para futura referencia. Me dijo que tenía que comprarle al tocayo una muda de ropa para la cena que tendría el jueves.

Jamás me pasó por la calva que tenías escrito otro final para el libreto del 21 de abril.

Te empecé a llorar el jueves en la mañana después de hablar con tu hija apenas unos segundos, los suficientes como para entender que –contrario a lo que hubiera deseado escuchar– no era falso lo que ya un mensaje de texto me había revelado. Desde ese momento hasta que escribo estas líneas, las lágrimas van y vienen, como la marea, sobre todo cuando recuerdo los incidentes del 12 de abril. Estuviste con nosotros en la universidad y pude abrazotearte sin vergüenza ninguna, reírme con tus chistes impublicables y compartir con Beba y los muchachos de “la piña de Tommy”, comer y reírnos con gusto y ganas –particularmente con e-e-e-ese cuento d-d-d-de Adrián y la ll-ll-ll-llave perdida que no tiene desperdicio.

Te abracé apretao al despedirnos y cuadramos un junte para el Prosecco largamente postergado. La promesa quedó suspendida en el aire, confiados ambos en que nos volveríamos a ver…  Así será, Veldolaguin de mi corazón. Te encontraré cuando me quite el traje de astronauta y nos jallemos allá donde no hay horarios ni citas que cumplir, donde no hay un “deja ver”, “la semana que viene”, “es que tengo la agenda llena” y no sé cuántos otros subterfugios imbéciles para postergar lo más importante: el aquí y el ahora, el junte inmediato, el abrazo apretao de cuerpo presente, la pavera compartida con mocos, ahogos, sofocones, toses y lágrimas que bajan por los ojos y (en algunos casos) por las piernas.

Mientras tanto, me quedo con el vacío de tu presencia, pensando en los versos del andaluz José Antonio Muñoz Rojas (1909-2009):

Si te llamo azucena, si te llamo,/ ¿a qué jardín del mundo no le obligo?/Si te digo romero, si te digo, /¿a qué monte del mundo no reclamo

que tenga tu color y olor? Te amo/por el romero en ti, porque te sigo/como a jardín del alma que te digo, /como monte del alma que te llamo.

Y con tanto nombrarte y renombrarte/sin variar de nombre, a cada cosa/bella, la voy llamando con mi acento

y la dejo morir al silenciarte,/y si digo azucena y digo rosa, /las nombro a ellas, pero a ti te siento.

Es probable que, contrario a mi voluntad, no esté allí en el momento que tu cuerpo duerma junto a tu amado Modestti. Las jodidas responsabilidades de lo inmediato se imponen y me sacan del carril de lo deseado para atender lo que, a juicio de otros, es impostergable. Pues, qué remedio. No obstante, de una cosa estoy más que seguro: con tu prole querida me juntaré como es debido, cuando se apaguen los candiles del velorio nacional que te mereces.

Entonces, tu amado yerno –que ya tiene la toga planchá para el día de mi boda– descorchará botellas. Tus otros hijos, tus nietos y ese familión de locos divertidos que me ha acogido como a uno de los suyos, nos sentaremos a celebrarte. Y esa hija que pariste y me dejaste en herencia como hermana y cómplice, me dirá en la cara sin encomendarse a nadie, “¡CCYCTQ!”

Por supuesto, la pavera colectiva no nos dejará escuchar tu carcajada despampanante que retumbará como un trueno más allá del infinito. Porque a ti, como a Azucena, no te posterga nadie.

P.D.: Yuberkis te manda saludos. Cómete algo, mi’ja.

1 Comment

  1. El dolor nos embarga a todos. Su calidad fue y sera imposible de poder hacer comparaciones. Su escrito llega profundamete al corazon y los sentimimientos de todos los que le conocimos.
    Nuestro mensaje de dolor a todos sus familiares.
    Que descanse en paz. Velda.
    Juan Sifontes y familia

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s